🏛️ La Antigua Roma.
De una pequeña aldea al Imperio más grande del mundo
¡Bienvenidos a una de las épocas más fascinantes de la historia! Prepara tu túnica y ponte las sandalias, porque vamos a viajar en el tiempo para descubrir cómo una pequeña ciudad a orillas de un río se convirtió en la dueña del mundo conocido. Observa con atención la galería de dibujos de la antigua roma y transpórtate a la época de los legionarios y los emperadores.

1. El Origen: ¿Cómo empezó todo? (753 a.C.)
La historia de Roma tiene dos versiones: la leyenda mágica y la realidad histórica. ¡Las dos son importantes!
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La Leyenda: Cuentan que dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, fueron abandonados en una cesta en el río Tíber. Una loba (la famosa Loba Capitolina) los escuchó llorar, los rescató y los amamantó como si fueran sus cachorros. Al crecer, decidieron fundar una ciudad en ese lugar. Tras una pelea entre hermanos, Rómulo se convirtió en el primer rey. Esto ocurrió, según la tradición, el 21 de abril del año 753 a.C.
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La Historia: En realidad, Roma nació de la unión de varias tribus de pastores y agricultores que vivían en siete colinas cerca del río Tíber. Se unieron para ser más fuertes y protegerse.

2. Las Tres Edades de Roma: ¿Cómo se gobernaban?
Roma no siempre fue igual. A lo largo de más de 1000 años, cambiaron su forma de mandar tres veces:
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La Monarquía (753 a.C. – 509 a.C.): Al principio mandaban los Reyes. Hubo siete reyes en total. El último fue tan cruel que los romanos lo echaron y dijeron: «¡Nunca más un rey!».
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La República (509 a.C. – 27 a.C.): ¡El poder para el pueblo (y el Senado)! Aquí se inventaron las votaciones y el Senado Romano tomaba las decisiones importantes. Escribían SPQR en todas partes (Senatus Populusque Romanus – El Senado y el Pueblo Romano). Fue la época de la gran expansión por el Mediterráneo.
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El Imperio (27 a.C. – 476 d.C.): Tras guerras civiles, apareció Augusto, el primer Emperador. El Emperador tenía todo el poder. Fue la época de máxima gloria, construcción y riqueza.

El Senado Romano: Los «Sabios» que dirigían Roma

Si miras cualquier estandarte romano, verás cuatro letras famosas: S.P.Q.R. (Senatus Populusque Romanus). Eso significa «El Senado y el Pueblo de Roma». Y es que, aunque hubiera reyes o emperadores, el Senado siempre fue el corazón y el cerebro de Roma.
¿Qué era exactamente?
No era como los parlamentos de hoy donde se votan leyes todos los días. Originalmente, era un «Consejo de Ancianos» (de hecho, la palabra Senado viene de senex, que significa «viejo» en latín). Su trabajo principal era aconsejar a los cónsules y controlar dos cosas importantísimas: el dinero público y la política exterior (las guerras y los tratados de paz).
¿Cómo funcionaba?
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El lugar: Se reunían en un edificio llamado la Curia, en el Foro Romano.
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El uniforme: Los senadores llevaban una toga blanca con una franja púrpura ancha. ¡Era su símbolo de estatus!
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Los debates: Eran famosos por sus larguísimos discursos. No había micrófonos, así que tenían que ser grandes oradores para convencer a los demás a viva voz. El senador más famoso por su «pico de oro» fue Cicerón.
Curiosidades del Senado:
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Cargo de por vida: Una vez que entrabas en el Senado, eras senador para siempre (a menos que hicieras algo muy malo y te expulsaran).
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¡Cuidado con las dagas!: El Senado podía ser un lugar peligroso. Fue allí mismo donde un grupo de senadores asesinó a Julio César porque pensaban que acumulaba demasiado poder.
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¿Un caballo senador?: Se cuenta que el emperador loco Calígula quiso nombrar cónsul (jefe del senado) a su caballo favorito, Incitatus. ¡Quería demostrar que los senadores eran tan inútiles que hasta un caballo podía hacerlo mejor!
3. Ingenieros del mundo antiguo: Sus grandes logros
Los romanos eran genios de la construcción. No solo hacían cosas bonitas, hacían cosas útiles que duraban siglos.
Las Calzadas: «Todos los caminos llevan a Roma». Construyeron miles de kilómetros de carreteras de piedra perfectamente rectas para que sus ejércitos y comerciantes viajaran rápido. ¡Eran las autopistas de la antigüedad!

Los Acueductos: ¿Cómo llevas agua fresca a una ciudad enorme? ¡Con toboganes gigantes de piedra! Los acueductos transportaban agua desde las montañas hasta las fuentes y baños de la ciudad.

El Hormigón Romano: Inventaron un tipo de cemento tan bueno que muchos de sus edificios, como el Panteón, siguen en pie 2.000 años después.

4. Vida Cotidiana: ¿Cómo vivían los romanos?
La vida en Roma era bulliciosa y ruidosa. ¡Imagina una ciudad moderna pero sin semáforos! Las calles estaban siempre repletas de gente venida de todos los rincones del Imperio. Por las mañanas, el olor a pan recién horneado se mezclaba con los gritos de los comerciantes que vendían de todo a pleno pulmón, desde sandalias hasta especias exóticas. Curiosamente, a los romanos les encantaba comer fuera de casa; existían unos mostradores a pie de calle llamados Thermopolium donde servían comida caliente rápida, eran los antepasados de nuestros restaurantes de comida rápida. Era un auténtico laberinto de colores, olores y sonidos donde senadores, soldados y campesinos se cruzaban a diario. Observa estas ilustraciones de la Antigua Roma.
Las Casas
Los ricos vivían en Domus, casas grandes con un patio interior y jardín.

La mayoría de la gente vivía en Insulae, edificios de apartamentos de varios pisos (¡Sí, tenían pisos como nosotros!), pero eran pequeños, de madera y a veces peligrosos.

El ocio y la diversión
A los romanos les encantaba el espectáculo. Iban al Coliseo a ver luchas de gladiadores (¡Que eran las estrellas de rock de la época!) o al Circo Máximo a ver las emocionantes carreras de cuadrigas (carros tirados por caballos).
Gladiadores: ¡Los «deportistas» más valientes de Roma!
Si pensabas que los futbolistas de hoy son famosos, ¡Espera a conocer a los gladiadores! Eran las auténticas estrellas de la antigüedad y llenaban estadios gigantes como el Coliseo de Roma.
¿Quiénes eran? La mayoría eran esclavos o prisioneros que eran entrenados en escuelas especiales (llamadas ludus) para luchar. Pero también había hombres libres que elegían ser gladiadores por la fama y el dinero. ¡Llevaban armaduras chulísimas y cascos que les tapaban casi toda la cara!
El Espectáculo: Los combates no eran solo peleas callejeras. Había árbitros, reglas y diferentes tipos de gladiadores: unos llevaban red y tridente, otros escudos grandes y espadas cortas. A veces, para hacerlo más emocionante, tenían que enfrentarse a animales salvajes traídos de África, como leones, tigres o elefantes.
¿Sabías qué? No todos los combates acababan mal. Entrenar a un gladiador costaba mucho dinero, así que si luchaban bien, el público y el emperador solían perdonarles la vida aunque perdieran. ¡Eran muy valiosos!


Las Termas
Las termas eran baños públicos gigantes. Pero no solo iban a lavarse; iban a hacer gimnasia, leer en la biblioteca y charlar con los amigos. ¡Era el club social de Roma!

5. El Ejército Romano: La máquina imparable
El secreto del poder de Roma fue su ejército: Las Legiones. No eran solo fuertes, eran disciplinados.
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El Legionario: Soldados profesionales muy bien entrenados. Llevaban una armadura de placas, un casco, un escudo rectangular grande (scutum) y una espada corta (gladius).


🛡️ Formaciones de Combate Romanas
¡El ejército romano no tenía un solo truco! Eran maestros de la táctica y tenían una formación para cada situación en el campo de batalla. Además de la famosa Testudo, usaban otras estrategias ingeniosas para vencer a sus enemigos.
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La Tortuga (Testudo): Una formación famosa donde los soldados juntaban sus escudos por encima de sus cabezas para protegerse de las flechas enemigas, pareciendo un caparazón blindado.
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La Cuña (Cuneus): Imagina una flecha humana gigante. Los soldados formaban un triángulo con la punta hacia adelante para romper las líneas enemigas. ¡Era perfecta para el ataque!
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El Orbe (Orbis): Cuando estaban rodeados y en peligro, formaban un círculo defensivo perfecto, como un erizo de escudos y lanzas, protegiéndose por todos lados.
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Repeler Caballería (Repellere Equites): Para frenar una carga de caballos, la primera fila se arrodillaba y clavaba sus escudos en el suelo con las lanzas hacia arriba, mientras la segunda fila disparaba por encima. ¡Un muro impenetrable de puntas afiladas!


6. El Mapa Gigante: ¿Hasta dónde llegaron los romanos?
Imagina que quieres ir caminando desde Inglaterra hasta Irak, pasando por España, Francia, Italia, Grecia y Egipto. ¡Hoy necesitarías un montón de pasaportes! Pero hace 2.000 años, podías hacer todo ese viaje sin salir de las fronteras de Roma.
Los romanos llamaban al Mar Mediterráneo «Mare Nostrum» (Nuestro Mar), porque llegaron a controlar todas las tierras que lo rodeaban. ¡Estaban en tres continentes a la vez: Europa, África y Asia!
¿Quién mandaba mientras el mapa crecía?
Roma no se hizo gigante de la noche a la mañana. Fue creciendo en tres grandes fases:
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La Bota de Italia (La República y el Senado): Al principio, Roma solo quería controlar su propia casa: la península itálica (la que tiene forma de bota). Aquí mandaba el Senado y las siglas famosas eran SPQR. Tuvieron que pelear duro contra sus vecinos, como los cartagineses (¿te suena Aníbal y sus elefantes?).
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El Mediterráneo y Europa (Julio César y los Generales): Más tarde, grandes generales como Julio César conquistaron la Galia (la actual Francia) y gran parte de Hispania (España). Roma se hizo tan rica y poderosa que el sistema antiguo se rompió. ¡Los generales tenían más poder que los políticos!
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El Imperio Máximo (Los Emperadores): Con la llegada de los Emperadores, Roma alcanzó su tamaño máximo (con el emperador Trajano). Llegaron hasta la fría Britania (Inglaterra) en el norte y hasta los desiertos de Arabia en el este. Para controlar tanto terreno, dividieron el mapa en Provincias, cada una gobernada por un político romano que se aseguraba de cobrar los impuestos y mantener la paz.
Curiosidad: ¿Sabías que los nombres de muchos países actuales vienen del latín?
Hispania = España
Gallia = Francia
Britania = Gran Bretaña
Germania = Alemania

7. Arte Romano: ¡Fotos en piedra y suelos de colores!
Los romanos no solo eran grandes ingenieros y soldados; también querían que su imperio fuera el más hermoso del mundo. Aunque admiraban y copiaban mucho a los griegos, el arte romano tenía una personalidad única y muy práctica.
Retratos «sin filtro» (Realismo)
A diferencia de los griegos, que esculpían a dioses y atletas con cuerpos perfectos e idealizados, a los romanos les encantaba la realidad. Si un emperador tenía una nariz grande, arrugas o se estaba quedando calvo, ¡el escultor lo hacía exactamente así! Para ellos, las arrugas no eran feas, sino un símbolo de experiencia y sabiduría. Sus bustos y estatuas eran las «fotografías» de la época.
Mosaicos: Los primeros píxeles
¿Te has fijado en el cuadro de la batalla del fondo? No está pintado, ¡es un mosaico! Los romanos decoraban los suelos de sus casas y termas con miles de pequeñas piedrecitas de colores llamadas teselas. Al juntarlas, formaban dibujos increíbles. Es exactamente la misma idea que usan hoy las pantallas de ordenador con los píxeles.
Propaganda y Poder
El arte no era solo para decorar; era para presumir. Como no había televisión ni internet, los emperadores usaban las estatuas para decir «¡Mirad qué fuerte y poderoso soy!». Ponían estatuas suyas en todas las plazas del Imperio para que hasta el último habitante de la aldea más lejana conociera la cara de su líder.
Pintura: Ventanas falsas
¡Odiaban las paredes blancas y aburridas! En el interior de sus casas (como en la pintura roja que ves en la imagen) pintaban frescos llenos de color que imitaban jardines, columnas o escenas de mitología, para dar la sensación de que las habitaciones eran más grandes y lujosas.
5 obras maestras representativas del arte romano

En la ilustración anterior podemos ver 5 obras maestras representativas del arte de la Antigua Roma, de izquierda a derecha y del fondo al frente, son:
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La Loba Capitolina (Izquierda, abajo): Es la escultura de bronce más famosa de la leyenda de Roma. Muestra a la loba Luperca amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, los fundadores míticos de la ciudad.
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Fresco de la Villa de los Misterios (Izquierda, en la pared): Esa pintura roja del fondo es una recreación de los famosos frescos hallados en Pompeya. Representa un ritual misterioso (posiblemente una boda o un rito de iniciación al culto de Dioniso) y es famosa por su increíble estado de conservación y ese color «rojo pompeyano» tan característico.
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Estatua Ecuestre de Marco Aurelio (Centro, dorada): Es el emperador a caballo con el brazo levantado. Es la única estatua de bronce de un emperador romano que sobrevivió completa a la antigüedad (porque la confundieron con un santo cristiano). Representa el poder y la serenidad del emperador filósofo.
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Mosaico de Alejandro Magno (Derecha, al fondo en el suelo/pared): Ese cuadro con muchas lanzas detrás del caballo es en realidad un mosaico gigante (hecho con millones de piedrecitas). Se encontró en la Casa del Fauno en Pompeya y muestra la batalla entre Alejandro Magno y el rey persa Darío. Es una de las obras más complejas de la antigüedad.
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Augusto de Prima Porta (Derecha, primer plano): El hombre de mármol con armadura que señala con el dedo. Es el primer emperador, Octavio Augusto. Su coraza está llena de relieves simbólicos y la estatua fue diseñada para mostrarle como un líder perfecto, joven y fuerte, enviado por los dioses.
8. El final: La caída del Imperio Romano (476 d.C.)
Nada dura para siempre. El Imperio se hizo tan gigantesco que era imposible de controlar.
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El colapso: Hubo crisis económicas, los gobernantes se volvieron corruptos y el ejército se debilitó.
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Las invasiones: Pueblos del norte (los bárbaros) empezaron a invadir las fronteras.
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La fecha final: En el año 476 d.C., el último emperador romano de Occidente, un niño llamado Rómulo Augústulo (¡curiosamente tenía el mismo nombre que el fundador!), fue depuesto.
Aunque el Imperio de Roma cayó, Roma nunca desapareció del todo. Nos dejaron un gran legado, todavía hoy vigente, como puedes leer en el bloque siguiente. ¡Seguimos siendo un poco (o bastante) romanos hoy en día!

9. El Legado: ¡Roma sigue entre nosotros!
A veces pensamos que el Imperio Romano desapareció hace mucho tiempo, pero… ¡Sorpresa! En realidad, usas cosas inventadas por los romanos todos los días, desde que te levantas hasta que te acuestas.
¿No te lo crees? Mira todo lo que los romanos nos dejaron en herencia:
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Tu idioma (El Latín): Si hablas español, francés, italiano o portugués, ¡Estás hablando una versión moderna del latín! Además, usamos su alfabeto para escribir (A, B, C…). Sin ellos, no podrías leer esto.
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El calendario: ¿Sabes por qué el año tiene 365 días y 12 meses? ¡Porque lo decidió Julio César! De hecho, el mes de Julio se llama así por él, y Agosto por el emperador Augusto.
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Las leyes y la justicia: La idea de que «todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario» o que necesitamos abogados y jueces para resolver problemas viene directamente del Derecho Romano.
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Los números romanos: Aunque usamos los números árabes (1, 2, 3…) para matemáticas, los números romanos (I, V, X, L, C, D, M) siguen vivos en los relojes antiguos, en los capítulos de los libros y para nombrar a los reyes y papas.
- Su arquitectura: Multitud de obras civiles y religiosas siguen hoy operativas o al menos en buen estado, como por ejemplo, el acueducto de Segovia, numerosos puentes a lo largo de lo que fue su imperio, restos de calzadas romanas, circos como el Teatro de Mérida, templos, etc.
En conclusión, Roma empezó como una pequeña aldea de pastores y acabó construyendo los cimientos de nuestro mundo actual. ¡Nada más y nada menos! Esperamos que este capítulo de la historia de Roma con dibujos te haya resultado interesante y hayas aprendido de una manera amena y divertida muchas cosas sobre esta antigua civilización, aunque… no tan antigua.

Esperamos que hayas disfrutado de este contenido y de la colección de imágenes de Roma Antigua y dibujos explicativos. Ahora, si quieres seguir la aventura y recorrer otras etapas de la apasionante historia de la humanidad, te invitamos a visitar estas secciones.






